El dinero fiat es y será siempre el rey, mientras existan las espadas y las cortes de Ley.
No serán ni el oro ni el #Bitcoin, sino siempre el dinero fiat del Estado (criptográfico o no) el que al final reine.
En los 70s del siglo XX, el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Richard Nixon, convirtió a los Acuerdos de Bretton Woods en polvo cósmico, al decretar la incovertibilidad oro-dólar; y, con ello, privatizar el riesgo cambiario entre monedas de reserva, dando paso al período de la financiarización de los commodities y aparición de instrumentos de cobertura cambiaria y otros riesgos financieros.
Si ya antes el dólar de los EE.UU. era la principal moneda de reserva del Sistema Monetario Internacional de postguerra, luego de ello se convirtió en el hegemón y elemento de deseo en materia de preferencia por la liquidez a nivel global.
Desde entonces las Letras del Tesoro de los EE.UU. y el dólar en general representan la referencia, ancla nominal o instrumento libre de riesgo a nivel global.
¿Cómo es posible que con 8,3% de inflación interanual a abril de 2022, los individuos y las instituciones prefieran renunciar a los rendimientos de los activos o tasa de interés para pasarse a doláres líquidos?
Sencillo, porque el dólar de EE.UU., como indico arriba, es el ancla de la cual pende el Sistema Monetario Internacional o, dicho de otro modo, porque, al esperar que todo va a caer, de algo habrá que agrarrarse hasta que llegue la hora de recomprar cuando se espere la recuperación de la economía real y el precio de los activos.
#Bitcoin y las cripto, al igual que el resto de los activos riesgosos y las monedas del planeta están todas en caída libre interanual al momento de redactar, salvo claramente la referencia, el dolar de EE.UU, que tal y como pronosticamos, representa el refugio de última instancia de la economía mundial.
Los socialistas que pronosticaron por décadas el fin del dólar de los EE.UU., y los defensores del #Bitcoin y las cripto, que también, no han entendido aún que el dólar seguirá siendo por décadas la referencia indiscutible del Sistema Monetario Internacional; y que para substituirlo tomará tiempo, hasta que China logre urbanizarse y reemplazar su modelo de crecimiento basado en la inversión y las exportaciones netas con uno basado en el consumo y las importaciones. Dicho de otro modo, no entienden que será otra moneda nacional (poco importa su forma tecnológica criptográfica o no) la que substituya al dólar y en muchas décadas de hoy; que para imponer una forma de dinero básicamente se requiere no del favor de las preferencias del público o de la tecnología, sino de aquello con qué no cuenta la criptocomunidad: un ejército grande y cortes de Ley.
Hasta que la economía de China pase de ser el principal acreedor neto de la economía mundial a ser su mayor importador también neto, el dólar de los EE.UU. seguirá siendo el hegemón. Pero inclusive, cuando ello ocurra, pasarán aún más décadas para que el volumen de deuda china acumulada con el resto del mundo supere el de los EE.UU, para entonces sí poder afirmar sin ambigüedad que la principal moneda de reserva internacional ya no sería el dólar sino el yuan.


En , pero sobre todo en , discuto sobre estos temas, al igual que sobre cómo conformar portafolios en el contexto arriba descrito.
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